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jueves, 15 de septiembre de 2016

La Luna llena, detrás de los grandes terremotos

Los grandes terremotos, como los que asolaron Chile en 2010 y Japón en 2011, son más probables cuando hay Luna llena y nueva, las dos veces al mes en que las mareas registran las tensiones más altas.


Las mareas de la Tierra, causadas por el tira y afloja gravitacional que implica a la Luna y el Sol, producen una tensión extra sobre las fallas geológicas. Los sismólogos han intentado durante décadas entender si ese estrés podría desencadenar terremotos.
Por lo general, están de acuerdo en que las mareas altas que ocurren dos veces al día en los océanos pueden afectar a los diminutos temblores «a cámara lenta» en ciertos lugares, incluyendo los de la Falla de San Andrés en California en San Andreas o la región de Cascadia de la costa oeste de América del Norte.
Pero un nuevo estudio, publicado ahora en Nature Geoscience, analiza pautas mucho más grandes que implican las mareas que se producen dos veces al mes, coincidiendo con las lunas llena y nueva. Se ha constatado que el número de terremotos de magnitud alta sube a nivel mundial cuando las fuerzas de marea suben, informa la web de la revista Nature.
Satoshi Ide, sismólogo de la Universidad de Tokio, y sus colegas investigaron tres registros separados de terremotos que cubren Japón, California y el mundo entero. En los 15 días que preceden a cada sismo, los científicos asignan para cada día un número que representa el estrés relativo de las mareas en ese día, con un 15 que representa el más alto. Encontraron que los grandes terremotos como los que afectaron a Chile y Tohoku-Oki se produjeron cerca de la hora de máxima deformación de las mareas -o durante lunas nueva y llena-, cuando el Sol, la Luna y la Tierra se alinean.
Para más de 10.000 terremotos de magnitud alrededor de 5,5, según los investigadores, un terremoto que tuviese lugar en un momento de alta tensión de marea era más probable que aumente a magnitud 8 o superior.
Ide busca ahora una lista adicional de los terremotos que se producen en placas donde la corteza oceánica se mete debajo de la corteza continental, para ver si el patrón se mantiene allí también.

Científicos alertan de una futura y potente erupción volcánica

El volcán Sakurajima, uno de los volcanes más activos de Japón y que sufre pequeñas erupciones casi a diario, podría estar cerca de una potente erupción que amenazaría la vida de miles de ciudadanos de la vecina ciudad de Kagoshima. Es la principal conclusión de un estudio presentado este martes en la revista «Scientific Reports».


Gracias a nuevas técnicas, los científicos, dirigidos por James Hickey, han descubierto que en las entrañas del volcán se están acumulando grandes cantidades de magma. Por ello temen que en un plazo aproximado de 25 años se repita una potente erupción similar a la ocurrida en 1914 y que mató 58 personas y causó una amplia inundación en la ciudad, hoy conocida como el «Nápoles del mundo oriental» por su similitud a la ciudad italiana amenazada por el Vesubio.


«Lo que hemos descubierto no es solo cómo el magma fluye hacia una reserva, sino cuán grande se está haciendo esta acumulación», ha explicado en un comunicado James Hickey.
Bajo su cargo, un equipo internacional de científicos estudió la deformación del terreno en los alrededores de la caldera Aira, un gran cráter sumergidoformado tras una potente explosión y que actualmente funciona como un almacén de magma que alimenta al volcán Sakurajima.
Los datos GPS y los modelos 3D más avanzados les permitieron reconstruir la evolución de la cámara de magma bajo la caldera, lo que mostró que el volcán recibe un suministro de 14 millones de metros cúbicos de magmacada año. Tal como han afirmado los investigadores, este volumen equivale a tres veces y media el estadio de Wembley.
Los científicos creen que las pequeñas erupciones que ocurren en el Sakurajima no podrán contrarrestar este crecimiento de la acumulación de magma, por lo que calculan que en 25 años podría ocurrir una gran erupción.
«Según nuestros datos, creemos que harían falta 130 años para que el volcán almacenara la misma cantidad de magma necesaria para una erupción comparable a la de 1914», ha dicho Hickey. Como ya han pasado 100 años desde entonces, quedan menos de 30 años para que ocurra: «Eso nos sitúa a 25 años de ese momento».
La ciudad de Kagoshima ya ha preparado un nuevo plan de evacuación para evitar al Sakurajima, después de una reciente crisis en agosto de 2015. Además, los investigadores confían en que la metodología que han usado servirá para mejorar la prevención de erupciones y la evaluación de riesgos asociados a ellas a lo largo de todo el mundo.

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